¿Empleados comprometidos con la empresa o crisis?

3 Julio, 2013 - La mala situación del mercado laboral tiene mucho que ver con que nos resistamos a cambiar de empresa

Aunque pueda parecer increíble, la difícil situación económica que atraviesa nuestro país también ha tenido un efecto positivo en el ámbito empresarial, ya que ha conseguido fidelizar a sus empleados. Ahora bien: ¿qué ocurre cuando esta implicación con la empresa obedece únicamente a la mala situación del mercado laboral?

No nos engañemos: pese a que una escasa rotación en la plantilla suele ser beneficiosa para el empresario —de este modo, se ahorra el gasto que implica contratar y formar a nuevos trabajadores—, esta tendencia puede convertirse en un arma de doble filo: menos motivación, riesgo de caer en la rutina, apatía… Éstas son sólo algunas de las amenazas que se ciernen sobre la empresa cuando los trabajadores permanecen en ella por ser éste un mal menor, pero no por ganas de irse.

Las cifras hablan por sí solas: según un estudio elaborado por la firma de recursos humanos Randstad, tan sólo el 8% de los profesionales españoles en activo está buscando otro empleo. Los motivos son de todo evidentes: no es que nos hayamos enamorado de golpe de nuestro trabajo, sino que priorizamos la seguridad de tener un sueldo fijo a embarcarnos en proyectos más atractivos pero también más arriesgados. Con el paro desatado y sin signos de tocar techo (España es el segundo país de la Eurozona con más desempleo), el dicho “más vale malo conocido que bueno por conocer” cobra hoy más sentido que nunca.

A pesar de que muy poco puede hacer una sola empresa para mejorar la situación del mercado de trabajo, sí puede contribuir a convertir la resignación de sus trabajadores en entusiasmo y motivación. ¿Cómo? Con un trato más cercano y personalizado con los trabajadores, según afirma una investigación de la Harvard Business School. Un buen empresario o directivo debe apostar continuamente por la innovación, saber escuchar a su equipo y tener la capacidad de dar respuesta a las inquietudes de sus empleados.

Dentro de estas políticas de estímulo se cuentan las subidas salariales. Aunque en época de crisis puedan resultar poco más que una utopía, éstas se pueden compensar de otro modo; por ejemplo, adoptando otro tipo de mejoras, como implantando horarios flexibles, concediendo algún día de libre disposición, optando por las retribuciones en especie y, por supuesto, ofreciendo cursos de formación a cargo de la empresa, y que nos proporcione los conocimientos necesarios para crecer profesionalmente.

En cualquier caso, resignarse a contar con trabajadores casados con la empresa sólo por interés es una situación que ningún empresario puede (ni debe) permitirse.

¿Cómo crees que evolucionará la economía en el 2013?

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