Alemania: el eterno paraíso del empleo juvenil

18 Enero, 2016 - Su tasa de paro entre los menores de 25 años caerá este año por debajo del 5%

Sin duda, las comparaciones son odiosas. Y más cuando dejan en tan mal lugar a nuestro país. Un buen ejemplo es analizar el porcentaje de jóvenes sin empleo en Alemania y en España: el 7,7%, la tasa más baja de la Unión Europea (UE) y cerca del 51,8%, respectivamente.

Ante esta circunstancia, no se puede sentir otra cosa que no sea estupefacción, por no decir envidia. De hecho, la nación alemana no sólo puede presumir de tener el mejor dato de desempleo de la UE entre los menores de 25 años, sino que en uno de los peores años de la crisis (concretamente, en el 2012), habrá alcanzado la cifra más baja desde la reunificación del país, acaecida en 1990. Según datos del 2014, la tasa era de tan sólo el 7,7%, lo que se traduce en menos de 330.000 jóvenes desocupados en un país que cuenta con 80,6 millones de habitantes.

Alemania: el eterno paraíso del empleo juvenil

Y lo más desconcertante: hace 10 años, el número de jóvenes de entre 15 y 24 años sin empleo era casi del doble, al situarse en las 745.000 personas.

Un éxito que responde en parte a un sistema de FP en el que las empresas tienen un papel mucho más activo que en nuestro país, y donde las prácticas profesionales se convierten en la mejor puerta de acceso al mercado laboral para los estudiantes.

En las antípodas de este escenario casi idílico, se encuentra España, donde a finales del 2014 el 51,8% de la población entre 16 y 24 años —es decir, 1 de cada 2 chicos y chicas— no trabajaba. En otras palabras: tiene el peor promedio de toda Europa. Se aleja así de los registros de cualquier otro país de los Veintiocho, como la vecina Francia, donde el paro juvenil es menos de la mitad que aquí (un 24,6% en el tercer trimestre del 2015).

Por lo tanto, no es de extrañar que cada vez sean más los jóvenes españoles que se plantean hacer las maletas y cruzar los Pirineos en busca de un mercado laboral mucho más prometedor que el nuestro. Para ello, no obstante, es fundamental tener conocimientos básicos de la lengua alemana. De lo contrario, el recién llegado se expone a no poder aprovechar las numerosas ofertas de trabajo que le brinda Alemania. Es por ello que los cursos de idiomas son cada vez más solicitados. Éstos, además de suponer un plus en la formación de los trabajadores, ponen a su alcance un extenso abanico de salidas profesionales en un país que ya acaricia el sueño del pleno empleo entre los jóvenes.

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