¿Tu Web te define?
16 Febrero, 2010 - Errores frecuentes de una empresa en la Red
Muchas veces, si a la pantalla del ordenador le pudiese crecer la nariz como a Pinocho, nos daría en la frente. ¿Es la imagen de nuestra empresa lo que pretendemos que refleje nuestro sitio Web? Delimitar qué y cómo somos en la Web no es tarea fácil. No mientas involuntariamente en tu página.
Pocas cosas parecen tan sencillas como idear nuestra página Web perfecta. Nos la imaginamos con estos colores, este menú aquí y muchos enlaces a redes sociales que nos hagan famosos en Internet como lo fue en su día Rodolfo Chikilicuatre. La ayuda de un profesional es importante e incluso necesaria.
Cuando “eres” una empresa te marcas objetivos importantes: darte a conocer a todo el mundo, que tus ventas aumenten, tu imagen se consolide y tu público confíe en ti, entre otras.
Lo principal, en cualquier caso, es delimitar nuestro objetivo. Aunque se trate de una página de empresa no sólo se trata de explicar qué somos y a dónde vamos, es muy importante que las visitas que vayamos a tener sean aquellas que nos interesan, esto es, centrarnos en nuestro objetivo comercial. Los ingredientes de esta receta son básicos: nosotros (la empresa) + el producto + el objetivo (el cliente que esperamos captar). Todo lo que se salga de esta norma puede ser un buen estímulo, pero dejará de ser una Web corporativa o empresarial para ser una mezcla de demasiados mensajes.
El método para llevar a cabo este mensaje único suele ser el del encargo. La empresa elabora un informe donde relata las necesidades de su presencia en Internet, los valores que hay que destacar, las funciones que debe incluir, etc. Es por esto que en cualquier empresa que pretenda crecer en la Red deberá tener un experto que, desde dentro de la empresa, sea capaz de transmitir este mensaje a quien realice el encargo de la página. No se trata de tener un “informático” al que le pedimos el encargo. Que nuestra marca sea conocida en Internet dependerá de las “artimañas” de un experto creador de páginas Web.
Nuestra página se vuelve en contra de nosotros cuando excedemos los límites. Dejarse llevar por el desconocimiento y por el “lo he visto en otros” puede hacer más daño que bien. Los errores más habituales son:
- ¡Flash flash flash! Esto es querer que toda la página esté desarrollada con esta tecnología con el objetivo de hacer algo llamativo, que se mueva y que grite nuestra marca. En cambio, el problema es que muchos usuarios no podrán verlo si sus ordenadores o dispositivos no están adaptados a ello. Una Web ante todo debe ser adaptable y contener ciertos estándares de lo que se llama “usabilidad” (hacer la Web navegable para el mayor número de usuarios posibles).
- Web políglota. Querer llegar al máximo número de usuarios es inteligente. Hacer una versión en inglés, francés y quechua no lo es tanto, al menos si eres una lavandería de barrio. Nuestra página tiene que hablar en el idioma de nuestros clientes reales y potenciales.
- Irse de la lengua. Si cuentas demasiadas cosas sobre tu empresa o proyecto, el usuario ya no tendrá dudas. ¿De verdad quieres resolvérselas? ¿O prefieres que siga teniendo interés por ti?
- Relaciones sociales. Las redes sociales son una buena manera de penetrar en un público determinado. Por una parte, ofrecen a los usuarios la posibilidad de conectarse entre ellos, de conocer, etc., y a las empresas les ofrecen una puerta de atrás para vender. El problema lo tendremos cuando queramos invertir en este tipo de acciones y nos desborden. Si no actualizamos, aportamos contenidos, le damos vida, el efecto que puede hacer es el contrario. Por otra parte, ¿nuestro esfuerzo se puede medir en beneficios o es una pérdida de recursos? Un profesional que interiorice la filosofía de la empresa y el objetivo de nuestra acción en la Red es indispensable. La gestión de estas campañas son similares a relaciones públicas, aunque virtual.
- La perfección no nace, se hace. La Web nunca estará perfecta, siempre exigirá cambios. Ésta es la razón de ser de algo dinámico, que se mueve. Que nuestra página sea orgánica y permita actualizaciones, modificaciones, etc., es más que un plus añadido, es un valor clave. Que muera en el olvido es más caro que no haberla llevado a cabo nunca.
El cliente es un cliente. Mientras las personas no dejemos de ser lo que somos, la manera de comunicar será siempre la misma. Hablamos de la esencia del mensaje, ahora cambia el modo de transmitir, pero no la finalidad del mensaje mensaje. Las ventas se hacen con los principios básicos: vender el producto resultándole cercano al cliente, transmitir valores añadidos, etc.
Nuestra Web debe hablar de forma honesta, debe contar todas las virtudes de nuestra compañía y mostrar al producto de una forma cercana. Los artificios, el esconder al usuario la verdad, o hacer un mal diseño pueden ir de la mano hacia un precipicio. Errar en el mensaje que pretendemos dar es más fácil que dar en el clavo. Por esto, es importante dar con un buen equipo de profesionales de la comunicación y el diseño que entiendan las necesidades de nuestra empresa y de sus clientes.



