¿Tu empresa te espía por internet?
23 Octubre, 2009 - Los riesgos de hablar sobre tu trabajo en las redes sociales. Y no sólo fuera de tu horario laboral.
Resulta que ya no sólo tienes que estar pendiente de lo que opinas o chismorreas sobre tu trabajo delante de los demás, tanto fuera o dentro de la oficina: un detalle que te parece tonto sobre tu nueva tarea, el despiste del jefe en la presentación de un proyecto al cliente, etc. Porque ya no sólo hablas con la gente cara a cara. También te comunicas a través de Internet: foros, Twitter, Facebook, tu blog personal o el de tus colegas. Tu opinión puede llegar a mucha más gente. Y puede estar al alcance de muchas más personas… a las que quizá no les hará gracia lo que cuentas…
Porque, cuando publicas algo en Internet, la conversación pasa a ser, en muchas ocasiones, casi “abierta a todos los públicos”. No hace falta que alguien sea chismoso o “escuchar” de forma disimulada. Es que lo que dijiste “está ahí”, a la vista de todos. ¿Y qué problemas puede acarrear esto? Pues unos cuantos, porque lo que dices puede llegar a oídos de tu empresa y pueden penalizarte o despedirte por ello. ¿Represión de la libertad de expresión? No se trata de eso. Aunque con matices.
Por un lado, usar Internet para dar detalles confidenciales sobre tu trabajo está poniendo precisamente en juego “el secreto”. Si es confidencial, no deberías hacer público ningún detalle. Puede ser aprovechado por la competencia y dar al traste con el trabajo de un equipo, por ejemplo. Opiniones negativas sobre tu empresa, tu jefe o tus compañeros tampoco ayudan a la imagen que los demás se hacen de ti (no eres un contertulio de prensa rosa), ni a la de tu compañía. Aunque las publiques fuera de tu horario de trabajo, desde el ordenador de tu casa.
Y el colmo es “despotricar online” de nuestro trabajo en tu horario laboral. Es fácil pensar que las empresas no van a estar vigilándote. Pero lo hacen. Es rara la empresa que actualmente no controla las webs que visitas: rastrean tu historial de navegación, tu blog, tus perfiles en redes sociales, etc. Los ordenadores, además, poseen sistemas de seguridad que pueden directamente bloquear nuestro acceso a estos servicios. También es cierto que hay empresas que nos controlan sin avisar, y esto tampoco es correcto.
Tan delicado está el tema de la información confidencial y de salvaguardar la reputación de la empresa, que muchas ya están incluyendo en sus contratos cláusulas para limitar o prohibir el uso de redes sociales por parte de sus trabajadores en cualquier momento. Estos días se oyen los casos de estrellas de Hollywood y deportistas profesionales que enviaban mensajes durante rodajes (incluso con fotos) o en medio de partidos (descalificando a los rivales o a los árbitros). Pero, ante el boom del uso de las redes sociales, no es de extrañar que esta medida se aplique a cualquier empleado que trabaje con ordenadores.
Y no debemos olvidar otro aspecto: las empresas no sólo vigilarán lo que dices cuando trabajes para ellos. Si estás en medio de procesos de selección para cambiar o encontrar un nuevo trabajo, no se conformarán con tu currículum. Igual que tú también investigarás su web corporativa y lo que dicen otras personas sobre la organización, ellos también lo harán sobre ti. Y en una primera cita, todos queremos mostrar la mejor versión de nosotros mismos; sin “manchas”.
Hacernos expertos en seguridad informática no va a solucionar nuestro problema. Porque, por desgracia, todo lo que publicas o publican los demás en Internet, ahí se queda. No es tan fácil de borrar. Y sí muy fácil de buscar y encontrar. Así que no depende tanto de tu pericia como usuario de informática y de los servicios web como de pensar antes de darle al botón “enviar”. Tal y como harías en tu vida diaria. Aunque con las nuevas tecnologías y el acceso inmediato a la publicación de nuestros pensamientos, ¿acaso no es más difícil separar trabajo y “placer”?



