Por una FP realmente competitiva

9 Febrero, 2009 - La FP debe orientarse más hacia las actitudes profesionales y exigir calidad y compromiso.

A pesar de que los empresarios siempre dicen que la formación universitaria no satisface sus necesidades reales, que la enseñanza no cumple con los requisitos de un mercado laboral global y competitivo, lo cierto es que España tiene más universitarios que la media de la Europa de los 27. Las empresas parecen preferir a los titulados en FP, una educación fuertemente arraigada en economías potentes.

Pero en España, la media de titulados en FP está veinte puntos por debajo de la media europea. Quizá porque el modelo no acaba de verse como una opción con perspectivas profesionales interesantes, retribuciones aceptables y posibilidades de carrera para los que se incorporan al mercado laboral. Cuando sí que lo es, y lo puede ser aún más con los últimos cambios, y otros, que se están produciendo en el panorama educativo.

Facilitar el acceso a este grado formativo a los alumnos que no han completado la Educación Secundaria Obligatoria, o convalidar módulos o el título a los profesionales con determinada experiencia son algunas de las mejoras que se están poniendo en marcha. Se trata de que la PF forme para el mercado de trabajo, y así potenciar un cambio, ahora más necesario que nunca.

La población española en edad de trabajar debe mejorar su nivel educativo y acceder a una cualificación profesional intermedia. Ahora mismo, en España sólo el 23% de la población en edad de trabajar tiene este tipo de titulación. Nos sobran los ‘no preparados’. De ahí la importancia de dar acceso a la formación a la población en edad de trabajar.

Pero esta formación debe tener en cuenta que tanto la edad, como la experiencia profesional y los estudios previos pueden ser muy dispares, y trabajar para que, independientemente de las políticas autonómicas y de la descentralización, existan unos criterios comunes para no frustrar las expectativas de los alumnos, otro de los principales problemas del sistema actual. Hacer más accesible la formación profesional no ha de ser igual a rebajar la calidad, ni tampoco a hacer ver que un titulado en FP es comparable a un titulado universitario.

El escaso valor que algunos sectores dan a la FP, o incluso a formaciones superiores, viene por el hecho de que en España muchos trabajadores altamente cualificados están en puestos inferiores a su preparación. O incluso en el paro. Las empresas son las primeras que en muchas ocasiones no demandan cualificación. Puede servirles para pagar menos, pero en momentos tan duros como el actual, no les servirá para competir. Y mucho menos a sus empleados.

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