Niños y nutrición: los trucos para una dieta variada y equilibrada
3 Agosto, 2012 - Cuidar la presentación de los platos ayuda a los más pequeños a diversificar sus hábitos alimentarios
Para muchos padres y madres, conseguir que sus hijos coman de todo se convierte en una odisea diaria. No obstante, el modo de preparar y presentar los alimentos puede ser el mejor aliado para que tus hijos adquieran unas buenas pautas nutricionales.
¿Cómo hacerle entender a un niño de corta edad que un alimento de sabor, textura o apariencia desagradable puede ser beneficioso? Aunque en las siguientes líneas se darán algunos consejos para lograrlo, lo cierto es que existe un factor que no debe pasarse por alto: la lactancia materna. En efecto, está demostrado científicamente que dar el pecho ayuda a los pequeños a diversificar el sentido del gusto del niño, puesto que el el sabor de la leche varía en función de la dieta que consume la madre.
En cualquier caso, una vez los niños comienzan a ingerir alimentos sólidos, es imprescindible tomar nota de otra variable que, sin duda, facilita que el niño acepte una mayor variedad de sabores: la presentación de los platos.
Sin ir más lejos, cuestiones aparentemente banales como la cantidad de productos empleados, la posición del alimento principal o la mezcla de colores son fundamentales para conseguir la aceptación del pequeño. Y es que, ¿por qué no sacar el máximo partido a la máxima “comer con los ojos”?

A continuación, detallamos algunos puntos que hay que tener en cuenta.
- Mejor si es multicolor. Un estudio demuestra que los niños, a diferencia de lo que ocurre con los adultos, se sienten más atraídos por aquellos platos que reúnen una mayor diversidad de colores. En este sentido, las fórmulas como las ensaladas variadas pueden convertirse en una magnífica opción.
- Pocos ingredientes por plato. Jamás utilices más de siete ingredientes en cada receta, ya que los pequeños tienden a elegir los platos menos “densos”. En cambio, utiliza esta fórmula si tu hijo necesita reducir su sobrepeso.
- Ubicación del ingrediente principal. Durante el estudio descrito, los participantes mostraron más interés por aquellos platos en los que el ingrediente principal se hallaba en la parte inferior derecha de los platos redondos. Cuando el plato era ovalado, sin embargo, preferían que el alimento más grande estuviera a mano izquierda.
- Evitar que los platos estén a rebosar. Si tienen la opción de elegir, los niños suelen decantarse por los platos en los que quedan espacios libres. Por lo tanto, es preferible optar por platos grandes que no estén a rebosar. Si se quedan con hambre, siempre pueden repetir.
- Ante todo, creatividad. Los alimentos presentados de manera original (por ejemplo, formando una cara) son los predilectos de los pequeños.
Además de poner en práctica estos trucos, contar con formación específica en disciplinas como la dietética, la nutrición o la pediatría no sólo nos permitirá conocer otras estrategias para alimentar correctamente a los niños, sino también conocer las propiedades nutricionales de los alimentos, lo que también puede mejorar nuestros horizontes profesionales. Si te tienta la idea, tienes a tu alcance numerosos cursos que te brindarán la preparación necesaria.



