Mi compañero no se calla
12 Febrero, 2010 - La concentración en el trabajo, hay veces que cuesta
Si esta mañana has puesto una patata entera sin lavar ni cocer, en tu cartera o bolso, con la idea de metérsela en la boca a ese compañero que no para de interrumpir tu concentración en el trabajo, es momento de aplicar una serie de normas. Si eres tú el que molestas y no te das por aludido, entonces es el momento para interpretar las señales.
¡Qué te calles, Karmele!
Si tienes esta frase metida en la cabeza todo el día, a punto de gritársela a tu compañero, no lo hagas. Además de que quedarás mal con él o ella, parecerá que vas desfasado con la actualidad, aunque sea de la prensa rosa.
Existen tipologías de compañeros “Karmele”:
- El “oye”: Es aquel incapaz de tomar una decisión. Al “oye” le sigue alguna pregunta de la cual posiblemente ya tenga respuesta. Este tipo de interrupciones se soluciona diciéndole al compañero: “Toma tus propias decisiones”. Evidentemente busca la manera de hacerle entender que ha de dudar menos y actuar más.
- El del PP, no el partido político, sino el del Power Point. Es el compañero que se pasa el día abriendo los 257 correos diarios que le envían familiares y amigos. Este compañero encuentra divertidas cosas que a ti no, y además insiste enseñándote los 257 durante todo la mañana. Como es un compañero de trabajo y no le puedes bloquear los correos entrantes, en su caso es mejor que le expliques que estos correos electrónicos jamás te interesaron.
- El Nicotinómano, es aquél compañero que te avisa de su necesidad para fumar como si fuera aquel insólito juguete llamado Tamagotchi. En este caso plantéate dejar de fumar e incluso animarle a que te acompañe en el duro camino.
- El “pupas” es aquel compañero que tiene múltiples problemas con sus hijos, con su hipoteca, con su enfermedad crónica, o con lo que se tercie. A este compañero puedes intentar echarle una mano escuchándole, intenta que lo hagáis fuera del horario de trabajo, abusa de la complicidad para invitarle a hacerlo a las seis con un café.
- El “Larguero” es un “typical spanish” donde los haya. Este tipo de compañero te mortificará con los resultados de la liga. Evítalo desde el primer día cuando te pregunte “¿De qué equipo eres?”. Contéstale que firmaste una cláusula de confidencialidad y lo tienes prohibido decir. Si ya haces tarde a ello, plántale un cambio de conversación hacia temas que no le gusten: “¿Prefieres el cine de Özpetek o el de Kusturica? Cuando vea tu cambio de intereses, es posible que deje verte como objeto de sus desahogos.
¡Si no te enteras, Contreras!
Por el contrario, es posible que no pilles las indirectas, que tus compañeros se escondan detrás de las plantas para evitar que les enganches cual vaquilla en fiestas y no les sueltes hasta la hora del almuerzo. Las señales más habituales son:
- Mirada perdida en la pantalla. En cuanto te acercas a la mesa de tu “compi” notas cierta rigidez en su cuello que no tuerce aunque estés muy próximo. La mirada se queda fija en un texto el cual parece no leer, y a tus preguntas antecede un silencio.
- Auriculares, una buena arma. Cuando tu compañero entra por la mañana con la música del mp3 a toda leche y lo oyes, te sorprende que al sentarse a trabajar a tu lado no oigas ni media. Vale, te lo decimos: “no escucha nada”. Usar los auriculares para aislarse es una herramienta de trabajo para contables, creativos y profesiones similares en las que la concentración se ve interrumpida con facilidad.
- No te invita a tomar ni un respiro. Cuando veas que te huyen cual manada de cabras por el monte, el signo es inequívoco. Si no lo ves, entonces piensa en por qué aquellas personas con las que quieres entablar una conversación.
Entre el Open Space (las oficinas sin paredes) y las de cubículos existen amigos y enemigos a ambos bandos de la guerra, pero cuál debe ganar no es algo fácil de predecir. En el Open Space se consigue aumentar la comunicación, afianzar las relaciones personales y promover las ideas en grupo. Con el cubículo conseguimos concentrarnos más, evitar interferencias de otros compañeros y crear una sensación de espacio personal dentro del trabajo. En dependencia del trabajo que desempeñemos es mejor uno u otro. En el caso de que un compañero no te deje respirar te recomendamos tres cosas básicas: asume que es como es, dile que necesitas concentrarte más y cómprate mucha música para tu MP3.


