Las mujeres y los jóvenes no confían en su futuro profesional
16 Julio, 2012 - Un estudio revela que los trabajadores más pesimistas son aquellos que cuentan con poca formación
Aunque después de la tormenta siempre sale el sol, cada vez son más los españoles que piensan que aún tardaremos en verlo. Ahora bien, ¿qué motiva este pesimismo?
El retrato robot de los trabajadores más desencantados con el mercado laboral puede servir de pista. Así, según el informe Randstad Workmonitor, éste responde al de una mujer de entre 25 y 34 años y con estudios básicos. De hecho, la mitad de las chicas que se hallan en esta horquilla de edad reconoce no sentirse esperanzadas ante su futuro.
Este detalle revela que a la hora de ser pesimista no sólo influyen el género y la edad del candidato —los jóvenes siguen siendo uno de los grupos que más acusan el desempleo—, sino también el nivel de formación que poseen. Según el estudio, los más preocupados por su futuro son los profesionales con un nivel formativo bajo. La otra cara de la moneda son los trabajadores que cuentan con estudios universitarios (39%), quienes se sienten más optimistas ante sus expectativas laborales.
A su vez, las mujeres se muestran ligeramente más pesimistas que los hombres, mientras que los jóvenes ven su futuro profesional más negro que en el caso de los empleados más veteranos. En concreto, apenas un 20% de aquellos que se acercan a la jubilación reconocen estar preocupados por su porvenir.
Por otro lado, el informe arroja que 4 de cada 10 españoles tiene miedo de perder su empleo. Esta proporción convierte a los trabajadores de nuestro país en la segunda nación europea que menos confía en su estabilidad laboral. Por encima de nosotros, sólo se encuentra Grecia, con casi la mitad de los profesionales activos. De acuerdo con el estudio, esta percepción ha ido en aumento últimamente, especialmente en los dos últimos años. Sin ir más lejos, durante el primer trimestre del 2012, el temor a ser despedido había alcanzado la cifra más elevada desde el 2010. Además, la aprobación de la reforma laboral, que tuvo lugar el pasado mes de febrero, ha hecho crecer cuatro puntos el número de españoles que se muestran negativos ante su situación profesional.
En cualquier caso, los datos anteriores reflejan una realidad incuestionable: la certeza de que la falta de formación puede pasar factura. Para procurar que eso no ocurra, conviene apostar por cursos que proporcionen los conocimientos necesarios para dar respuesta a las demandas de las empresas y a los retos que plantea el actual mercado de trabajo.



