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06 Febrero 2008

La reforma de la selectividad queda aparcada hasta 2009

Los rectores son partidarios de que hayan pruebas específicas en función de cada carrera universitaria.

La reforma de las pruebas de acceso a la universidad (PAU) parece no llegar nunca a su fin. Ya hace años que la comunidad educativa se mueve para conseguir llegar a un consenso respecto a la topología de dichas pruebas, pero por ahora, el acuerdo sigue lejos de alcanzarse.

Al parecer, la nueva configuración del mapa universitario, que elimina el catálogo de titulaciones debido a su adecuación al Espacio Europeo de Educación Superior, y establece un nuevo modelo de carreras, ofrece una oportunidad para hacer esa reforma de las Pruebas de Acceso a la Universidad.

Educació y Universitats iniciaron hace un tiempo las primeras conversaciones para abordar el asunto, y aunque se esperaba que los nuevos exámenes ya pudieran hacerse al final del curso actual, los trabajos no han avanzado prácticamente nada, por lo que la reforma se demorará, como mínimo, hasta la convocatoria de junio del 2009.

La Consellería d’Educació es partidaria de que los exámenes, de mantenerse como hasta ahora, cambien sustancialmente su formato. Lo que se intenta buscar es que estas pruebas valoren más la capacidad de creatividad y comprensión de los alumnos que los conocimientos académicos en sí mismos. Pruebas que requieran unas respuestas más elaboradas, y que incidan en la capacidad de comprensión transversal y de análisis de los alumnos.

En muchos otros países, los estudiantes deben pasar una prueba de bachillerato. Luego, cada universidad tiene su propio sistema de selección. Algunos centros calibran los conocimientos de sus solicitantes mediante una prueba específica, y otros,  hacen entrevistas en las que se analiza su aptitud de cara a la carrera que quieren cursar.

Así pues, el sistema educativo intenta acercarse al modelo europeo, en el que son las universidades quienes elaboran sus propias pruebas de acceso de los alumnos.






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