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28 Julio 2008

La productividad de la risa

Los trabajadores dan lo mejor en un ambiente donde la risa no está prohibida.

En la mentalidad empresarial, humor y trabajo han sido tradicionalmente incompatibles. Divertirse en el trabajo no es lo más habitual y nadie acostumbra a relacionar el entretenimiento y las fiestas con el lugar donde se gana la vida. Sin embargo, no tiene por qué ser así. Es más, una empresa que sepa potenciar la diversión, el sentido del humor y las fiestas conseguirá también reducir el estrés de sus empleados, estimular su motivación y, lo más importante para un ejecutivo, aumentar los beneficios de la empresa. Es la productividad de la risa.

Aunque parezca sorprendente, así lo aseguran Eduardo Jáuregui y Jesús Damián Fernández en su libro Alta Diversión. En él hablan de las ventajas de la diversión en el trabajo y dan consejos para conseguir ‘humorizar’ la oficina.

Ésta es su receta para llevar las risas al espacio laboral. Sus claves, aunque sencillas, no se aplican en la mayor parte de las empresas españolas:

1. Valorar la diversión: La diversión debe ser una norma. No hay que penalizar a los que se divierten trabajando, al contrario, hay que animarles.

2. Crear un entorno divertido: Con imaginación y recursos, el espacio puede ser más luminoso, más silencioso, más agradable para trabajar.

3. Contratar a gente con chispa: Los empleados animados son imprescindibles porque son ellos los que hacen del entorno laboral un lugar divertido.

4. Ser majos: Hay que tener una actitud acorde con los alegres empleados, que además atraerá también a los clientes.

5. Dar una cálida bienvenida: El primer día de trabajo es crítico. Con una buena acogida, el trabajador se llevará una buena primera impresión y empezará con optimismo.

6. Fomentar el humor: Fuera las rutinas. Fuera el estrés. Si hace falta, hay que organizar y gestionar la diversión. Videojuegos, concursos, toboganes o futbolines contribuyen a relajar el ambiente.

7. Predicar con el ejemplo: Si los jefes se desenvuelven con buen humor, todos se apuntarán a la alegría laboral.

8. Celebrar las cosas: Las fiestas son muy importantes, unen a las personas, hacen olvidar los malos ratos y motivan.

9. La seriedad ante todo: Ser divertido y alegre no significa dejar de cumplir con el trabajo y con los objetivos. Un profesional divertido puede seguir siendo un buen profesional.

10. Contratar una consultora: Si no se consigue crear un buen ambiente, tal vez haya que contactar con especialistas en humor laboral.

Aunque Jáuregui y Fernández se basaron en estudios científicos para elaborar su teoría sobre el humor positivo en el trabajo, todavía quedan muchos por convencer. La mayoría de los jefes todavía están en contra de las risas y las charlas en la oficina. Una risa, en lugar de ser vista como una forma de crear un ambiente distendido en el que fluye la creatividad, es para ellos la señal inequívoca de que sus empleados no sufren. Y, si no sufren, eso es porque no trabajan. Porque ¿quién va a divertirse trabajando? Es un pez que se muerde la cola.

Sin embargo, también existen numerosas empresas en todo el mundo que ya han adoptado la diversión como estrategia. La empresa de tecnología Google, cuya oficina madrileña en la Torre Picasso cuenta con tres futbolines y una Playstation, organiza grandes concursos de baile o de canto en sus reuniones anuales. Los hospitales USP, fundados por Gabriel Masfurroll, compiten en una Champion’s League en base a criterios financieros, de recursos humanos y de atención al paciente. Y el Consejero Delegado de Air Nostrum, Carlos Bertomeu, fomenta los chistes en las reuniones y ha aparecido disfrazado en vídeos cómicos proyectados a toda la plantilla. Su objetivo, emular a Thomas Edison cuando afirmaba: “No he trabajado ningún día en toda mi vida. Todo fue diversión”.






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