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30 Octubre 2007

LA FORMACIÓN PROFESIONAL

Órganigrama de la formación profesional tras la evolución de la antigua FP.

Tras la extinción de la antigua Formación Profesional y la entrada de la LOCE, la nueva Formación Profesional se divide en dos Ciclos Formativos: C.F. de Grado Medio, cuya forma de acceso es a través de ESO, BUP y FPI; C.F. de Grado Superior, que se accede mediante el COU, Bachiller, FPII. En el mercado laboral, aparte de existir las conocidas categorías profesionales para desarrollar en la industria (Oficial de 1ª, 2ª y 3ª, respectivamente), también existen diversos carnés de cualificación individual, otorgados previo examen teórico-práctico por las diferentes consejerías de Industria (Seguridad Industrial) y que facultan a sus poseedores en el ejercicio de su profesión pudiendo, así, emitir los boletines de garantía y puesta en servicio de las instalaciones que exigen las empresas suministradoras y delegaciones del Ministerio de Industria.

Actualmente, sólo se requiere estar en posesión de Formación Profesional Rama Eléctrica para la obtención del Carné Profesional Básico y Especialista en BT. Para los demás carnés y según las CC. AA., basta con hacer un cursillo de ciertas horas lectivas. Por otra parte, aunque aún no se ha llevado a término, estaba previsto que con la instauración de la LOCE y para acceder a cualquier Carné Profesional, se debería tener estudios de FPI, como mínimo. Por tal motivo, muchas empresas de enseñanza del ámbito privado han apostado por expandirse en el terreno de la formación especializada, adaptando los cursos de nueva creación al currículo de los Ciclos Formativos.

Pudiendo optar a la titulación oficial que confiere el Ministerio de Educación, en especialidades como la de Técnico en Instalaciones Térmicas Domésticas e Industriales, también adaptado al Ciclo Formativo de Grado Medio en Montaje y Mantenimiento de Instalaciones de Frío, Climatización y Producción de Calor. Se trata, por tanto, de actualizarse profesionalmente para ejecutar las instalaciones según normativa vigente contemplada en el nuevo Código Técnico de Edificación (CTE), con el fin de cumplir con los acuerdos de Kyoto, en cuanto al ahorro energético se refiere y, a la vez, reducir en un 50% las emisiones de CO2 a la atmósfera. Si es posible, claro.






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