¿La publicidad mató nuestra inocencia?
29 Enero, 2010 - La publicidad influye en nuestra vida, recuerdas aquel anuncio...
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Estaba el negrito del África tropical, y la chica nueva en la oficina que se llamaba Farala, también había un tigre que habitaba en ti y tenías que despertar, o el anuncio de Stevie Wonder recomendándonos no beber para ir al volante.
El 29 de enero se celebra el día de la Publicidad, un día en el que una forma de vender llena de creatividad se elogia a sí misma siendo la parte más creativa del proceso de vender. No es necesario ser un Lluis Bassat, quien pasó de vender puerta a puerta a tener una de las agencias españolas más importantes, para ser una reconocida estrella del “mundillo”. Directores de cine, Isabel Coixet o Michel Gondry, o personas anónimas del mundo del marketing, las finanzas y creativos en general desarrollan ideas, conceptos, creatividades que ayudan a las empresas a llegar al público. Convertir en potenciales clientes a una audiencia que está viendo una película en la televisión, o conseguir que la gente siga con la mirada un autobús que pasa y decidan comprar un coche, son tareas muy duras y difíciles de lograr.
Si hacemos una mirada años atrás, muchos años, recordarás los anuncios que nos incitaban a tirar del vestido de nuestras madres para pedirles que nos compraran un G.I. Joe, la Barbie Princesa, o los Clics de Playmobil. Actualmente los niños sufren una cantidad de impactos comerciales sin precedentes. Hemos pasado de la “kitch” batalla por tener carpetas forradas de Kirk Cameron y portadas de la Súper Pop a impronunciables nombres nipones y juguetes con un nivel tecnológico cien veces superior al Spectrum al que le poníamos cassettes para jugar.
Ahora la publicidad la encontramos en Facebook, en el Spotify o en la pantalla de la cinta de correr del gimnasio. La tecnología es una aliada de nuestro progreso y nos abre puertas comunicativas que no habríamos imaginado de pequeños ni siendo auténticos fanáticos de Tron. Los publicistas, los diseñadores gráficos, copys-creativos, todos aquellos que trabajan para acercar nuestro producto a los clientes son auténticos conocedores de la importancia que tiene estar “conectado” a la realidad y hacerse servir de ella para lograr su objetivo.
Pero por una parte podemos conocer el último álbum de Lady Gaga, y también sus rumores sobre su “hermafroditismo”. La publicidad exige un control, una ética y un respeto hacia la “masa” humana. Asociaciones como “Autocontrol” tratan de regular la comunicación comercial. El objetivo es que vender no sea a cualquier precio y que la mente humana, ya complicada por sí misma, no acabe siendo una simple herramienta para crear zombis compra ofertas.
Los publicitarios son conscientes de que forman parte de un arma de ventas, pero deben tener sus herramientas a punto para que el arma no se vuelva en nuestra propia contra.
Ya no nos impresionará un anuncio de chicle donde un “doblemente ficticio” superhéroe alargue sus kilométricos brazos, ahora una consola te enseña a matar cyborgs venidos de un lejano planeta. Esto no es malo, es una consecuencia de la evolución de nuestra sociedad, algo que en común acuerdo debemos controlar. ¿Quiénes forman parte de las agencias de publicidad? Sorprende responder que en una agencia pueden ocupar sillas importantes filósofos o psicólogos, no solo diseñadores gráficos, fotógrafos o directores de arte.
Los estudios que son necesarios para trabajar pueden venir desde las finanzas hasta las creatividades, pero todas exigen cosas en común como puede ser estar al día, continuar aprendiendo, dominar diferentes herramientas de comunicación, respetar a quienes observamos... Porque recordemos que detrás de la publicidad no hay ni dioses ni ladrones, hay personas.



