¿Hay vampiros en tu empresa?

7 Agosto, 2012 - Dos expertas identifican las actitudes ajenas que consumen nuestra energía

Sí, has leído bien. Y por supuesto, no nos referimos al siniestro aristócrata nacido de la pluma de Bram Stoker. Aunque no lo parezca, nuestro entorno laboral puede estar lleno de este tipo de personajes. Aprender a identificarlos y alejarnos de ellos es fundamental para que nuestro rendimiento profesional no se vea afectado.

Hablamos, como no podía ser de otro modo, de los denominados vampiros emocionales: personas capaces de restarnos energía con su actitud. Para aplacar su influencia, no funcionan ni las ristras de ajos, ni los crucifijos ni el agua bendita; el único remedio posible es mantener las distancias tanto como sea posible.

Hay vampiros en tu empresa

Para ayudar a detectarlos, las expertas en relaciones interpersonales Cheryl Richardson y Lillian Glass (autora del bestseller Gente tóxica) clasifican a los vampiros emocionales en los siguientes grupos:

  1. Los negativos. Siempre ven la botella medio vacía. Da igual que tengas palabras de aliento y que les animes a iniciar nuevos proyectos: no tardarán en encontrar algún inconveniente para echar por tierra tus argumentos. Además, cuando acabes la conversación, es probable que te sientas aún más deprimido que ellos.
  2. Los quejicas. Al escucharlos, parece que el mundo entero les da la espalda: el trabajo, la familia, la pareja, los amigos… Sentarse a su lado es sinónimo de convertirte en su confesor y de sufrir una retahíla inacabable de quejas y protestas. Eso sí: jamás mueven un dedo por cambiar la situación.
  3. Los criticones. Son una variante agresiva del primer tipo de vampiros. Recuerda esta máxima: todo lo que hagas estará mal. Siempre esconden un as en la manga para desacreditar a los demás. Su afán por buscar defectos los convierte en personas insoportables.
  4. Los beligerantes. Irritables y susceptibles como pocos, buscan permanentemente el conflicto. Cualquier nimiedad puede empujarlos a enfrentarse a quien sea.
  5. Los débiles e indefensos. ¿Recuerdas la serie de dibujos animados Calimero? No hay una imagen mejor para describirlos. Estos vampiros tienen una baja autoestima y reclaman permanentemente la atención de los demás. De este modo van consumiendo poco a poco tu energía. Además, ¡cuidado con ofenderles! Si eso ocurre, harán ver que no les importa y que todo está olvidado: nada más lejos de la realidad. Mediante continuos desprecios, te harán pagar por lo ocurrido.
  6. Los burlones. Su máxima aspiración es ridiculizar a todo aquel que se cruce en su camino. Y para ello, no se les caen los anillos si tiene que recurrir a comentarios hirientes. Una broma aislada nunca está de más, pero cuando su discurso se convierte en un rosario de chistes de mal gusto, más vale poner tierra de por medio.
  7. Los catastrofistas. Son especialistas en conversaciones relacionadas con desgracias: enfermedades, epidemias, muertes, accidentes, desastres naturales… Todo vale. Y según ellos, siempre estamos a punto de ser víctimas de alguna de estas situaciones. No dejes que minen tus ánimos.

A la hora de desactivarlos en el entorno laboral, sólo los psicólogos y expertos en recursos humanos poseen la formación necesaria para neutralizarlos. El resto, en cambio, sólo podemos aspirar a mantenernos lejos de su radio de acción.

Cuando discutes en el trabajo, ¿qué actitud adoptas?


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