RSS RSS

27 Diciembre 2007

Experiencias por encargo

Un nuevo negocio se abre camino en España a través del regalo de emociones

Experimentar la sensación de pilotar un Formula 1 a toda velocidad, conducir un Ferrari F430 por tu ciudad, la salvaje sensación de saltar en paracaídas o de manejar una avioneta. Todas son experiencias inolvidables que mucha gente, quizá, nunca había creído que podría realizar en su vida.

Ahora, una docena de empresas que trabajan íntegramente por Internet, ponen a disposición del usuario una serie de actividades que intentan transmitir un nuevo concepto de regalo. Lo que se regala ahora son experiencias, momentos que la persona pueda recordar toda su vida. Y es que la demanda de este tipo de regalos se ha disparado los últimos años.

La fiebre por emular a Fernando Alonso a los mandos de un bólido de competición en el circuito de Montmeló se ha convertido en uno de los productos estrella de Emocionday, empresa afincada en Alicante desde hace dos años, que ha visto como se cuadruplicaban sus ventas en esta actividad respecto al año anterior. Otras actividades como navegar en yate, dar un paseo en globo o incluso un pack de bienestar con masajes de todo el mundo, también están teniendo muy buena entrada en un público que ya está un poco cansado del jersey/perfume/reloj envuelto en papel de regalo.

La empresa que más facture en este sector en España llegará al millón de euros, pero sus ingresos -de hecho las de todas ellas- se doblan cada ejercicio. Así pues, no hay duda que se trata de un negocio en clara expansión en todo el mundo. De hecho, en el Reino Unido ya existen más de 500 empresas que trabajan este tipo de ocio.

Kristjan J. Kristjansson socio y directivo de Muchomásqueunregalo, la pionera en España, explica que los cálculos hacen prever que el mercado potencial de experiencias para los próximos cinco años es de 250 millones de euros. "Cuando alguien tiene de todo, lo que busca es una experiencia", explica Kristjansson. La actividad que desarrollan estas empresas no es otra que la de democratizar el lujo, hacer accesibles a muchas más personas experiencias que parecían estrictamente reservadas para la alta sociedad. Todo esto es un reclamo para toda aquella gente de clase media, media-alta que encuentra en estas emociones su voluntad de tener una vida distinta, lo más exótica y sorprendente posible.

No sólo los particulares buscan nuevas experiencias, sino que también las empresas, quienes suponen la mitad de los ingresos para el sector, se benefician de las ventajas que ofrecen estos servicios. Los precios de estas “emociones a la carta” oscilan entre los 60 y los 350 euros.






Subir