Empaqueta a los niños: mándales a estudiar inglés

19 Mayo, 2009 - Muchas familias envían fuera a sus hijos entre tres meses y un año para que aprendan inglés y otros idiomas.

Si tu hijo tiene entre doce y dieciocho años, lo mejor que puedes hacer es echarle de casa. Pero en el buen sentido, sólo por un tiempo y para que se vaya a otro país a estudiar un idioma. Y es que está visto que las experiencias fuera de casa y los cursos en el extranjero son muy positivos para el desarrollo personal y académico de los jóvenes.

Aunque la mayoría de las familias se han tomado muy en serio eso del ahorro, nadie escatima en gastos cuando se trata de la educación de sus hijos. Y los idiomas son un aspecto fundamental para su futuro en el mundo laboral. Sabemos que la mayoría de las empresas consideran imprescindible dominar el inglés y para otras muchas no sólo basta un idioma (también exigen el francés, alemán, italiano, chino, etc.).

De momento, las empresas que organizan cursos escolares en el extranjero no sólo no han visto reducidas las matrículas, sino que han constatado un aumento del 20% en el último año. Estos programas suelen durar un año académico, aunque también existen los cursos intensivos (de pocos meses, durante las vacaciones). Cualquiera de estas modalidades es adecuada para el aprendizaje de los niños.

Los jóvenes en estas edades están en el momento ideal para asimilar más fácilmente la gramática y la pronunciación de cualquier otra lengua. En este tipo de situaciones, los chicos viven y conviven con entornos en los que sólo se habla una lengua distinta (en plena inmersión lingüística y cultural) y les acerca mucho más al idioma.

Los programas de idiomas de año académico, funcionan de tal manera que permiten hacer un curso fuera de España equivalente a uno de Enseñanza Secundaria Obligatoria o Bachillerato. De esta forma, los alumnos adquieren el dominio del idioma del país al que han ido a estudiar y a su regreso, los estudios que han realizado son plenamente convalidables, por lo que siguen avanzando en su educación sin tener que repetir ningún curso por el año “perdido”.

Pese a lo que algunos pueden pensar, estudiar fuera no mina la trayectoria académica de los alumnos. Entre los que se van a otro país a estudiar durante un año, el índice de fracaso escolar es del 0,5%, casi nada. Además, la nueva selectividad valorará la comprensión oral y lectora y la expresión oral y escrita de cada estudiante, por lo que estos alumnos superarán la prueba fácilmente.

El aprendizaje in situ de un idioma también tiene reconocidas ventajas respecto al aprendizaje más tradicional, en el aula. Esto no significa que no sea necesario ir a clase, todo lo contrario. Lo que ocurre es que una experiencia lingüística en otro país es el complemento ideal para cualquier tipo de formación teórica a través de un programa de estudios. Muchas veces, la teoría nos deja a medio camino entre el saber y el no saber un idioma. La práctica nos ayuda a dar el siguiente paso.

¿A qué esperas para echarle de casa?

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