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02 Abril 2008

El fast food empieza a resentirse

El mundo de la comida rápida sufrió un duro revés en 2007, en el que obtuvo menos beneficios.

Parece que por fin se empiezan a ver las primeras reacciones a las alarmas lanzadas por las autoridades sanitarias estos últimos años. El imperio del fast food empieza a “perder peso” en la alimentación de los jóvenes. La gente empieza a tomar conciencia de que llevar una alimentación saludable es muy importante para evitar enfermedades de todo tipo y para incrementar nuestra esperanza de vida.

Según un análisis realizado por la empresa DBK, el mercado de la comida rápida y a domicilio alcanzó los 2.410 millones de euros en 2007, un beneficio inferior al del año anterior, concretamente un 7,6% menos. Esta es la primera desaceleración seria que sufre este mercado en los últimos años, ya que hasta ahora había mantenido un crecimiento estable.

Puede que parte de este retroceso esté ligado al menor número de aperturas de establecimientos. Aún así, seguro que las voces de alarma de los médicos de todo el mundo han tenido algo que ver. También podemos achacar tal cambio de actitud a la extensión de los conceptos del wellness o el well-being, y la aparición de un gran número de cursos de formación que predican estos conceptos y que nos acercan un poco más a la naturaleza de nuestro organismo.

En todo caso, la gente empieza a cambiar su mentalidad y a ver los efectos positivos que conlleva seguir una dieta equilibrada que, compaginada con la práctica del ejercicio físico, puede mejorar muy notablemente nuestra calidad de vida. En definitiva, ven la necesidad de dejar atrás la vida sedentaria que caracteriza a nuestra sociedad y engancharse a un nuevo ritmo de vida.






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