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18 Diciembre 2007

El auge de la FP

El incremento de la oferta formativa y las buenas perspectivas profesionales favorecen el desarrollo de la Formación Profesional

Lejos quedan los tópicos de que “los listos estudian bachillerato”; ahora la Formación Profesional le come el terreno al bachillerato. El amplio abanico de oportunidades y las buenas perspectivas laborales que ofrece, hacen de la FP una vía con futuro.

El índice de ocupación de los titulados en Formación Profesional ha pasado del 55 % en 1993, al 72 % en 2003, mientras que el de los universitarios se sitúa en el 73 %. Y es que los técnicos de FP encuentran trabajo antes, en especial los de Grado Superior, que presentan la tasa de paro más baja entre la población joven de 25 a 34 años, con una tasa de ocupación del 90,03 %.

Este hecho hace que los jóvenes de hoy en día se decanten por la rama de la FP no porque sean malos estudiantes o no tengan más remedio, sino porque realmente quieren estudiar eso: su oferta formativa es cada vez más amplia y se readapta continuamente a las exigencias del mercado laboral.

El apunte estaría en dar a conocer más a los padres de las ventajas de estudiar FP, ya que aún se piensa que si los hijos pueden ir a la universidad, mejor que mejor.

Por su parte, los profesores ya apuestan por la FP frente al bachillerato (un 55,5 % frente al 46,3 %); sin embargo, sería necesario conocer exactamente las demandas reales del mercado laboral y el nivel de integración laboral de cada centro formativo; es decir, se debería equilibrar el volumen de alumnos que hay en las distintas ramas y que estos conocieran de antemano qué títulos son los más demandados por las empresas.

Aunque el auge de la FP es remarcable en España, no ha alcanzado el desarrollo de otros países europeos como Alemania, Reino Unido o Bélgica, donde el índice de alumnos de FP supera el 60 %.

Dejando de lado estas diferencias, ya en el año 2000 el Consejo Europeo de Lisboa se marcó el reto de fomentar el desarrollo de la FP en la UE para el 2010 mediante tres objetivos: mejorar la calidad de la enseñanza de la FP, procurar la transparencia de las cualificaciones entendibles por cualquier contratador de la UE, y que estas sean transferibles mediante un sistema de créditos transferible a otros estados miembros.

De esta forma, con el “Europass” como documento identificativo y personalizado adjunto al título universitario o al título de técnico de Formación Profesional, se podrá potenciar la movilidad de trabajadores dentro de la UE.






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