El arte de delegar

9 Julio, 2009 - El jefe que carga con todas las responsabilidades acaba sucumbiendo al estrés.

Que seas el jefe, no significa que debas ser tú quien cargue con todo el trabajo duro en la empresa. Como tampoco vas a delegar todas las tareas a los demás miembros de la empresa mientras te quedas de brazos cruzados, viendo el tiempo pasar. Tu obligación es la de hallar un punto de encuentro entre el exceso y la falta de responsabilidades.

Cuando aceptas el cargo, aceptas todo lo que conlleva ser el jefe. Tienes la autoridad y la potestad para decidir por encima del resto, tienes el control y marcas el rumbo de la empresa, tienes un mayor sueldo, etc. Pero también tienes más responsabilidades y probablemente, tendrás que trabajar más duro. Cuando te conviertes en el jefe, sabes que vas a tener que implicarte aún más en el proyecto porque, a efectos prácticos, ahora depende de ti.

De ahí, a hacer tú el trabajo de todo el mundo, hay mucha diferencia. Una de las principales virtudes que debe tener un directivo es saber delegar, y saberlo hacer correctamente. Por eso queremos dar hoy algunos consejos al respecto; para todos los que ocupan un puesto en lo alto, o para aquellos que aspiran a formarse y convertirse un día en 'el jefe'.

Estas son algunas preguntas que deberíamos hacernos para entender hasta qué grado podemos delegar funciones a otros miembros de la empresa y compañeros:

  1. ¿Hay alguien en nuestro equipo con los conocimientos adecuados para desarrollar la tarea? ¿Esta tarea está especialmente fijada para nosotros, o la puede hacer alguien más?
  2. Con la realización de esta tarea, ¿alguien puede desarrollar sus habilidades y competencias?
  3. ¿Es una tarea rutinaria?
  4. ¿Disponemos del tiempo para delegar la tarea de forma efectiva?
  5. ¿Deberíamos delegar la tarea? Es algo que depende de la magnitud del proyecto.

Un "sí" a todas las respuestas anteriores o a la mayoría de ellas, significa que podemos delegar el trabajo a otra persona, sin tener que estar preocupados por si las cosas salen mal.

En todo esto juega un papel muy importante la confianza que tengas en tu propio equipo de profesionales. Si les conoces de cerca, y sabes cómo trabajan, seguro que vas a estar más abierto a delegar parte del trabajo.

Piensa que aprender a delegar no es fácil, requiere su tiempo, pero cuando lo consigues, realizas un ejercicio win-win en el que todos salen ganando: tú te liberas de algunas responsabilidades y evitas el estrés de la sobre-ocupación, y ellos se sienten piezas más importantes en la empresa al ver que se cuenta con su trabajo y se confía en su talento.

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