El Agua

11 Marzo, 2008 - El Agua como nutriente y algunos mitos.

Podemos afirmar, que nuestro organismo está formado fundamentalmente por agua. Para las mujeres, el agua corporal total representa el 45-50% del peso corporal, mientras que para los hombres es del 55-60%. Encontramos agua en el músculo (50%) así como en la piel (20%) o la sangre (10%). El agua también se encuentra presente en otros órganos pero en una menor cantidad.

Las mujeres tienen un mayor porcentaje de tejido adiposo que los hombres y teniendo en cuenta que el 40-45% peso corporal lo constituyen el esqueleto y el tejido adiposo, podemos entender el por qué de la menor cantidad de agua corporal en las mujeres.

No es posible concebir la vida sin el aporte adecuado y diario de agua. Por este mismo motivo, el agua es considerada un nutriente ya que resulta indispensable para nuestro organismo.

La cantidad de agua en nuestro organismo se regula por lo que llamamos equilibrio hídrico. Este equilibrio está regulado por un mecanismo complejo a nivel hipotalámico, lo que explica la sensación de sed o saciedad así como la mayor o menor excreción de orina.

La sensación de sed es la que nos lleva a buscar e ingerir agua de manera más o menos urgente. En este caso, el hipotálamo obliga al organismo a concentrar la orina. Por el contrario, cuando existe saciedad –supongamos una ingesta masiva de agua- el hipotálamo obliga al sistema a eliminar agua, es decir, obtenemos orinas de gran volumen y muy diluidas.

La cantidad de agua recomendada para un adulto, de manera general, son de 2 a 3 litros de agua de diariamente (30 ml/Kg peso). Son varias las fuentes a partir de las cuales obtenemos agua: los propios alimentos, la que bebemos y la generada a partir de los múltiples procesos oxidativos que tienen lugar en nuestro organismo.

De igual manera que ingerimos agua, también la perdemos. ¿Cómo? Por sudoración, a través de la orina, las heces y por la propia respiración. La mayor parte del agua la eliminamos por excreción renal.

Las necesidades hídricas de un individuo dependen de parámetros como la edad (las necesidades hídricas de los niños son mayores que las de un adulto), la actividad física que se realice, el medio ambiente (situaciones de calor lleva a estar bien hidratados y por tanto, beber más) o situaciones especiales (los requerimientos hídricos de una mujer durante la lactancia son mayores).

Algunas teorías erróneas

No es necesario beber agua continuamente para estar bien hidratado ya que la sensación de sed asegura una correcta hidratación. Así pues, salvo excepciones- ancianos, niños pequeños o situaciones adversas- beber más da lugar simplemente a orina abundante.

El agua no engorda. El agua que se toma en exceso, tal y como hemos dicho anteriormente, se elimina por la orina. Además, al no tratarse de un nutriente energético (aporta 0 Kcal) no engorda.

Rosa M. Casas es Química. Experta en Alimentación y Nutrición, e investigadora de los laboratorios IDIBAPS

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