Del hogar a la cola del paro

9 Abril, 2012 - Desde el 2008, cerca de medio millón de amas de casa han abandonado las tareas domésticas para buscar trabajo

Que la crisis ha dibujado un escenario hasta hace poco impensable es una realidad por todos conocida. Incluso, las dificultades económicas que sufren muchas familias han obligado a muchas mujeres a incoporarse por primera vez al mercado laboral.

Éstos son los datos que se desprenden de un estudio reciente sobre el perfil de las mujeres trabajadoras, realizado por la empresa de recursos humanos Adecco. De forma más específica, el informe estima que más de 100.000 amas de casa se sumaron a la población activa en el 2009. Otras 170.000 hicieron lo propio en el 2010, mientras que la cifra escaló hasta las 195.500 el año pasado. De ahí que, según los datos que baraja la ETT, la tasa de actividad femenina se haya incrementado hasta situarse el 52,93%, lo que coincide con una caída de esta estadística en el caso de los hombres, cuyo porcentaje se halla en el 67,3%.

Otra realidad que desvela el informe es que la mayoría de las amas de casa que acceden al mercado de trabajo buscan un empleo a tiempo completo. No obstante, lo cierto es que la jornada parcial es mucho más habitual entre las trabajadoras que entre sus colegas masculinos: mientras que 1.868.000 trabajan menos de 40 horas, tan sólo hay 590.500 hombres que se acogen a esta modalidad. Asimismo, de las mujeres con jornadas laborales de menos de 8 horas, cerca de un millón afirma que tiene este contrato porque no consigue otro. En realidad, menos de 200.000 se muestran satisfechas trabajando a tiempo parcial.

Estas cifras reflejan las enormes desigualdades entre géneros a la hora de asumir las responsabilidades familiares y el desempeño de las tareas domésticas; casi la cuarta parte de las mujeres que trabajan a tiempo parcial lo hacen para poder compaginar sus obligaciones laborales con el cuidado de los hijos. Sin embargo, esta cifra se hunde hasta el 1,1% cuando se trata de los hombres.

A su vez, el estudio también establece que el perfil de mujer trabajadora en España continúa siendo el de una joven de entre 18 y 30 años, con estudios elementales y empleada en el sector servicios a jornada completa.

En cualquier caso, la creciente demanda de empleo por parte de las mujeres obliga a éstas —e indirectamente, también a sus colegas masculinos— a ampliar y actualizar su formación para poder aspirar a más y mejores oportunidades laborales. En este sentido, los cursos de especialización, la obtención de un título oficial —como el de FP— o realizar cursos de idiomas puede ser la pieza clave para impulsar el curriculum profesional y, de este modo, ampliar los horizontes laborales, en una de las épocas más difíciles que se recuerdan en el mercado de trabajo.

¿Qué es lo que frena a las mujeres a la hora de tener más hijos?


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