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18 Diciembre 2007

De compras por la Red

Mientras millones de consumidores ya realizan sus pedidos a través de Internet, muchos aún se resisten cambiar viejos hábitos.

A pesar del enorme y rápido desarrollo que Internet está experimentando alrededor del mundo como medio de comunicación e información, en España no acaba de consolidarse como canal de compra y venta. Muchos usuarios ya usan la red para consultar y comparar precios, pero cuando se trata de dejar el número de la tarjeta de crédito, a la gran mayoría le sigue temblando el pulso.

Mucha gente que empieza a familiarizarse con el mundo de Internet alberga dudas acerca de este modelo de compra-venta a distancia, pero sin embargo, se abre sin reparos al mundo de las compras por teléfono o por catálogo, ambos también sistemas no presenciales. ¿A qué se debe esto?

Seguramente, la proliferación de algunos timos y fraudes a través de la red tiene mucho que ver. Aún así, usar tu tarjeta para comprar en un comercio online no es más arriesgado que hacerlo en cualquier tienda física, si sabes bien como funciona el procedimiento. Se trata únicamente de una cuestión de confianza, como cuando entramos en cualquier establecimiento del “mundo real”.

Igual que no compramos en cualquier sitio sin juzgar antes sus características, en Internet sólo se deben ofrecer los datos personales y, por supuesto, el número de tarjeta de crédito, en sitios de entera confianza. Otra cosa a tener en cuenta es que tampoco hay que enviar los datos si se solicitan por correo electrónico, porque es una de las formas de fraude más utilizadas.

Así que, antes de lanzarse a comprar, hace falta tener seguridad sobre la calidad de los productos y sus características exactas (plazos de entrega, devolución, etc.). El consumidor debe saber que ante cualquier anomalía o incumplimiento en la transacción online de alguna compra, tiene los mismos derechos legales que si comprase por teléfono o en la calle.

Asimismo, la confidencialidad de los datos está tan blindada por la tecnología como garantizada por la ley. Y si aún así, no se fía es de la compleja tecnología de cifrado y encriptación de datos, puede acudir a formas de pago más de su confianza, como el cargo en cuenta o pagar en casa al recibir y comprobar el producto.

Por este motivo, lo único que hace falta es que los nuevos internautas le pierdan el miedo al mundo virtual. Y la mejor forma para conseguirlo es conocer un poco más el terreno por el que navegan.






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