De la bata a la lentejuela

22 Enero, 2010 - Cómo ser el hada madrina que convierta a Belén en Anarró

Sin sentir el frío metal del bisturí puedes ser la más bella, por dentro y por fuera. Con el tiempo, has ido aprendiendo a reconocer aquello que realmente importa para ser feliz. Ahora, es el momento de coger la barita mágica y cambiar la vida de tu amiga querida. ¿O serás tan traviesa que no compartirás tus trucos?

Tu amiga siempre se compadece de que todo le va mal, de que tiene michelines, de lo duro que es encontrar un trabajo o acabar aquellos estudios que empezó hace mil años. Siempre la escuchas y la consuelas, pero sabes que puede cambiar. Y que tú la puedes ayudar a que se sienta mejor. Porque tú sabes triunfar en la vida.

La dieta correcta

Tu amiga es una “tiquismiquis” de la comida: “Esto no me gusta y esto tampoco” “Eso sólo me lo como si lleva ketchup”, etc. La alimentación es muchísimo más esencial de lo que pensamos. Nuestro cuerpo se puede reparar de pequeñas cosas como puede ser una caída, un golpe o una quemadura, pero una mala alimentación significa darle mal combustible y la factura se pasa al final. Ojeras, estrías, michelines, piel seca, problemas de digestión…

Ni dietas milagro con alcachofas ni las del cucurucho, ni atracones de comida de gasolinera, ni por supuesto alimentarse a base de ensaladas y contar las calorías. Tú sabes que lo mejor es llevar una dieta equilibrada. Respetar las horas de las comidas y reducir los tentempiés a eso precisamente, no a menú de boda con centollos.

Bailar no basta

Sois las reinas del podium y volvéis a casa con los pies destrozados, pero tu amiga afirma que ésta es su única manera de estar en forma. Baila el sábado y luego se queda cuatro tardes hecha una bola en el sofá, recuperándose de las agujetas.

Es duro decirle esto, pero su cuerpo espectacular también sufre el paso de los años, y por el bien de su salud debería hacer deporte. A ti te funciona muy bien, y consigues mejorar tu vida: tonificas los músculos, oxigenas la sangre, das de comer a tus células y te proteges de problemas. Tu amiga sólo se protege echando un paquete de tiritas en el bolso para los callos de los zapatos. ¿Ya le has explicado lo bien que vas tú haciendo footing en bambas?

Tu melena te condena

Entramos en un tema “peliagudo”, y nunca mejor dicho. Las manualidades nunca fueron el fuerte de tu amiga, y de ahí se explican sus problemas con la mezcla del tinte y las horquillas. Además de eso, notas que no va peinada en función de su personalidad, y te pasas los fines de semana intentando corregir los mechones verdes y los trasquilones. Y tu amiga le ha dicho lo buena que eres a otras amigas, y al final te ves en una reunión hablando de decoloraciones y tendencias capilares. Lo mejor de todo es que en el fondo, te gusta.

¡No se llama Yoni Dip!

¡Ya está bien! La cosa no puede seguir así. ¿Cómo es posible hacer tanto ridículo con el inglés? A lo mejor ella no se da cuenta, pero no se puede ligar con un chico acabando cada palabra en “eishon”. Y lo peor es que habéis estado mil años en el cole intentando aprender algo, e incluso aún os reís de las clases en aquella academia de barrio.

Si la excusa que te pone para no hablar inglés es... la que sea, agárrala por el moño. Podéis hacerlo juntas o separadas, incluso lo podéis hacer desde casa. Aprender un idioma debe ser algo divertido, sencillo y natural. El uso de un idioma YA es sencillo y natural. ¿Por qué complicarlo?

Aburrida en mi habitación

Si esta es su canción, es hora de que le plantes una letra diferente. Estudiar no le gusta a nadie, pero aprender es esencial, incluso puede ser divertido. Si tu amiga está en el paro, necesita curro, y no le llaman ni para las degustaciones de queso del supermercado, un título formativo podría ser la solución. A ti te sirvió para encontrar un buen trabajo e incluso invertir parte de los ahorros en seguir aprendiendo lo que te gusta.

La puedes persuadir para que curse FP, o una prueba de acceso para mayores de 25. Si no tiene aprobado el graduado en ESO... pues eso, es hora de sacárselo. Trabajos buenos los hay en todas partes, pero que sea el que a ella le guste puede que esté detrás de un título. Si ella tiene dudas sobre qué camino escoger, seguro que entre las dos encontraréis un listado de cualidades y habilidades que trabajar con una buena formación.

El hada madrina de Cenicienta le dio la belleza y el estatus suficiente para conquistar a todos en el baile, durante unas horas. Pero lo más importante, es que le dio la seguridad suficiente para creer en ella misma siempre. Al ayudar a los demás, tú también estás dándote cuenta de tus puntos fuertes y de tus debilidades. Cuando aconsejas, estás haciendo un ejercicio de superación para las dos. ¿Has pensado en sacarte el título oficial de hada madrina y ejercer para el bien del amor propio?

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