Cómo resultar indispensable
28 Septiembre, 2009 - Te presentamos las claves para ser mejor valorado en tu empresa sin caer en el “peloteo”.
La competitividad es siempre un factor a tener en cuenta que mejorará nuestra situación delante del jefe. Con la fragilidad del empleo en general y con aspiraciones a que recuerden tu nombre, te damos los 4 pilares básicos de excelencia.
- El buenos días de la mañana es el acto de cordialidad que primero vas a dar y que marcará el buen humor de tus compañeros el resto de la jornada. No hace falta que entres en todos los departamentos y saludes de forma ordenada, pero recuerda en tu trayecto hasta tu escritorio a quién pudiste saludar y quién te quedó pendiente para luego. El optimismo y la sonrisa son más contagiosos de lo que piensas. Comparte alguna anécdota breve del día anterior o lúcete con el chiste de moda.
- Concéntrate. Si tus labores te fueron asignadas de forma concreta, estas son las que tienes que hacer. Sé rápido eludiendo los pasos que no te vayan a reportar nada y no presentes los resultados hasta que hayas comprobado que has sido concienzudo. Si te sobra tiempo aprovecha para ser colaborativo.
- Este punto nos lleva al: “haz bien y mira con quién”. Y es que tu ayuda será valiosa si no supone estar haciendo el trabajo de otros. Evita que tu jefe piense que tu compañero es improductivo o que tu tienes poca carga de trabajo propio. Para que no se dé esta situación échale una mano a alguien que realice una tarea similar a la tuya y que esté liberando de trabajo a alguien realmente sobrecargado. Comentarle a tu responsable lo que vas a hacer y por qué evitará malentendidos.
- Sé entusiasta y participa de aquellas actividades de formación o mejora que te ofrezca tu empresa. En muchas ocasiones las mismas empresas financian cursos de inglés o de determinados programas informáticos. Esto hace que tu currículo se refuerce y que tu empresa vea con buenos ojos tu afán por mejorar tus resultados, que son los suyos. Que el saber no ocupa lugar ya te lo decían tus padres, pero que el saber te puede cambiar (o afianzar) de lugar tampoco es nada nuevo.
Estos son sólo cuatro puntos para ser indispensable, lógicamente no son los únicos, ni tampoco debes aplicarlos con tanto énfasis como para que descubran tus intenciones. El castigo del exceso es que te llamen pelota, la penitencia puede ser de lo más variopinta. Aplícate esta máxima: esfuerzo y moderación.


