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04 Julio 2008

Aprender inglés también puede ser divertido

Saber motivar al alumno con un temario divertido es una de las claves para que éste aprenda.

Cada vez es más evidente que cuando el inglés apuesta por la diversión, los estudiantes aprenden mejor. Ejercicios más dinámicos, conversaciones, debates, películas, canciones... actividades que tengan relación con la cotidianeidad, con el día a día. Los alumnos estudian más y mejor cuando se olvidan de que están estudiando.

La gramática es sin duda uno de los factores más importantes para aprender cualquier idioma. El problema es que algunos cursos se olvidan de que existen otras muchas maneras de aprender el inglés; más divertidas y amenas, y que además hacen del alumno un agente activo en el desarrollo de la clase. Cualquier estudiante se desmotiva al sentirse obligado a aprender. Por eso es tan importante que se sienta que hace algo que le gusta hacer.

Algunos expertos señalan por ejemplo, que la gramática no debería aparecer en la etapa educativa hasta los 13 años. Esta medida reforzaría el nivel oral de los alumnos y les permitiría llegar a la adolescencia con una buena base oral. Llega entonces el momento de potenciar la parte gramatical, siempre cuando ya se tiene una base adquirida, para finalmente perfeccionar y depurar el apartado oral.

Las personas no quieren escribir inglés, quieren hablar inglés. Esto algo que han sabido plasmar algunos cursos en sus temarios, con actividades divertidas y motivadoras.






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