¿Alimentos grasos y saludables? Sí, has leído bien
22 Junio, 2012 - Priorizar los productos vegetales frente a los de origen animal puede contribuir a mejorar tu bienestar
¿Te apasionan las comidas calóricas, pero no quieres renunciar a una dieta sana y equilibrada? Te explicamos cómo hacerlo.
A pesar de su mala fama, lo cierto es que algunos productos con un alto contenido en grasas pueden formar parte de un estilo de vida saludable. El secreto radica en hacerlo en su justa medida y escoger la variable más beneficiosa, respetando así el equilibrio dietético que tu cuerpo necesita.
A pesar de que todas las grasas presentan un rasgo común —no se disuelven en el agua—, lo cierto es que no todas tienen el mismo valor nutricional. Por ejemplo, las insaturadas o los ácidos grasos del tipo omega 3 aportan propiedades mucho más interesantes que las grasas saturadas, las hidrogenadas (solidificadas) o las denominadas trans (presentes en los productos de bollería industrial). Además, el primer grupo desempeña un papel clave para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Entre otros aspectos, las grasas saludables nos proporcionan energía, contribuyen a regular la temperatura corporal y vehiculan las vitaminas liposolubles (A y D).

Eso sí: para no poner en riesgo nuestro bienestar, el porcentaje de grasas en nuestra dieta no debe superar el 10% (en una persona adulta, la cantidad diaria no tiene que exceder de los 70 gramos). Y de esa cifra, las grasas saludables deberían ser mayoría. Para ello, te indicamos las alternativas más sanas para algunos de los alimentos más calóricos.
- Sigue la dieta mediterránea. Cocina con aceite de oliva, girasol o maíz, en detrimento del aceite de coco o palma.
- Pásate a los dulces y pasteles caseros. Destierra la bollería industrial. Si te gusta la repostería, elabora tus propias recetas con aceite de oliva y reduciendo la cantidad de yema.
- Palomitas de maíz al estilo tradicional. Prepáralas en las sartén con granos de maíz, en lugar de optar por los productos preparados para microondas.
- Pon freno a los embutidos. No obstante, si este alimento es tu perdición, opta por el jamón, el lomo o aquellas especialidades elaboradas con carnes blancas (pavo o pollo). Asimismo, también puedes sustituir los fiambres más grasos por sardinas o atún.
- Prioriza los patés vegetales. Decántate por aquellos que se elaboran con olivas, tofu, verduras o frutos secos.
- Limita la mantequilla. Sustitúyela por el aguacate o el aceite de oliva.
- La nata, en su justa medida. Puedes reemplazarla por quesos desnatados o tofu, de origen vegetal.
- Las patatas fritas, con menos aceite. Para ello, cuécelas en el microondas y, a continuación, saltéalas en la sartén.
No obstante, si te preocupa tu salud y tu bienestar: ¿por qué no mejorar tu formación realizando cursos específicos sobre este ámbito? En la actualidad, existen programas de dietética y nutrición que te ayudarán a conocer las características de los productos que forman parte de nuestra dieta y, al mismo tiempo, ampliará tus horizontes profesionales. Además, éstos te ofrecen la comodida de estudiar a distancia, con lo que aprenderás a mejorar tu calidad de vida y la de los tuyos sin horarios ni desplazamientos.



