365 días de mujer trabajadora
5 Marzo, 2010 - Y hoy reflexionamos sobre el papel profesional de la mujer
El 1 de mayo es el día del trabajador, y es festivo nacional… El 8 de marzo es el día de la mujer trabajadora, y aquí estamos al pie del cañón. Algunos dirán que hay igualdad, porque hoy trabajan hombres y mujeres (se oyen risitas). Hoy, en el fondo, es otro día más donde demostrar lo que valemos y luchar por la igualdad de derechos a nivel laboral. Un artículo de una mujer trabajadora, para todo aquel currante que se quiera implicar.
Mis hormonas no marcan mi profesionalidad
Aparte de invertir mensualmente en la industria de la celulosa y pedir el IVA reducido para los artículos de higiene femenina, tengo una preparación académica igual o superior a la del hombre. Porque no existen planes docentes exclusivos para cada sexo, ni pago un canon especial al matricularme. Tengo los mismos profesores, así que puedo conseguir los mismos conocimientos. Todo dependerá, como en cualquier caso, de mi interés y mis ganas.
¿Quién pone freno a mi igualdad laboral?
Soy mujer trabajadora, y voy a tirar piedras sobre mi propio tejado. Las mujeres somos muy competitivas entre nosotras. Y en la mayoría de ocasiones, las peores zancadillas a nivel laboral vienen de la jefa, o de la compañera. Un hombre te borrará el archivo con tu versión definitiva de un informe por error. Si te lo hace una mujer, siempre te pensarás el motivo real dos veces. Es triste, pero hay mil casos a lo largo de la historia. ¿Recordáis la película “Armas de mujer”? Pues Melanie Griffith y Sigourney Weaver serían unas angelitas hoy en día. ¿Por qué nos protegemos tan poco entre nosotras?
La presión por ser “superwoman divina” se ha consolidado, y si bien ha servido para aparcar nuestro rol de “sumisa”, sigue dejándonos en un lugar donde ser más que perfectas marca todo lo que hacemos. Ahora, además, muchas han tenido que buscar trabajo por primera vez, después de muchos años o de dedicarse por completo a su familia. Y salen adelante, porque su vida personal las ha capacitado para el día a día en el trabajo.
Tenemos que estar preparadas para todo y para hacerlo todo a la vez. Necesitamos esforzarnos mucho más para demostrar que valemos lo mismo que un trabajador. Aunque, en ocasiones, aportamos valores y habilidades que nos diferencian muy positivamente respecto a los hombres. Y sin caer en los tópicos sentimentales.
Yo también puedo ser una Koplowitz
O una Madonna (como la artista, no tanto como la figura de la historia de la pintura), o una Susana Griso, o una Carme Chacón, o una gran madre. Puedo ser todo lo que me proponga si tengo el espacio para desarrollarme. Si el acceso y disfrute de la maternidad no me supone un freno. Si no tengo que sacrificar más de lo necesario mi vida personal por mi ascenso profesional. Si el hombre deja de decir “yo te ayudo” y dice “yo colaboro contigo”, por ejemplo.
Cuando damos a luz, nos desprendemos de la placenta, pero no del cerebro. Muchas mujeres se ven relegadas después de su baja maternal, y por eso deciden acortarla, perjudicando en ocasiones al bebé.
El acceso de la mujer a puestos de alta responsabilidad es posible y útil, tanto en el sector público como en el privado. La discriminación positiva por sexo, por ejemplo, que en un gobierno haya un número similar de responsables hombres y mujeres, es un arma de doble filo. Yo quiero estar ahí “porque yo lo valgo”, como nos dice el champú. Y si no lo valgo, pues mejor que esté un hombre profesional y capaz de afrontar los retos.
¡Hoy es mi día!
Y aunque esté trabajando, o buscando mi oportunidad profesional, pienso recordar todo lo que grandes mujeres a lo largo de la historia han hecho por mí. Pequeños y grandes pasos que ahora forman parte de mis derechos como trabajadora, y que a veces no percibimos. ¿Queremos decepcionarlas? ¿Queremos dar pasos atrás y decepcionarnos a nosotras mismas?
Hola, soy mujer trabajadora, y estoy orgullosa de serlo. Y ahora, a seguir trabajado… ¡Ayyy!



